10 de septiembre de 2014

BARRO Y CORDÓN

Cuando comencé a realizar bisutería de cerámica, hace ya unos cuantos añitos, y hasta que descubrí el hilo de lino, utilicé todo tipo de cordones para el montaje de las piezas.
Supongo que todo formó parte de mi propia evolución profesional. Cuando no dominaba el barro como ahora, las piezas eran mucho más grandes y pesadas, ya que me resultaban más fáciles de modelar, y más tarde, poco a poco, fui encontrando el camino que yo buscaba... Comencé a reducir el tamaño de las cuentas de los collares, a buscar montajes más adecuados para ellas, y terminé por "olvidarme" de aquellos gruesos cordones que enlazaban una cuenta con otra, creando mis primeros diseños.

Sin embargo, aunque la evolución es más que evidente en todos los sentidos, cuando echo la vista atrás o me da por ver fotos de aquella época, aparecen algunos collares que, pese a los años y mi entonces inexperiencia, tienen muchísimo encanto. Tienen estilo, aunque está mal que yo lo diga, y sobre todo, tienen la esencia de LAMARRIED. 

Ante la insistencia de varias amigas que, cada vez que me ven un collar de aquella época, me reclaman incluirlos en mis colecciones, y ante el gran hallazgo que hice hace dos meses, cuando en una tienda cercana a mi casa descubrí una preciosa colección de cordones, surge esta pequeña línea de collares, montados con cordones de colores, donde destacan las piezas grandes de barro, los nudos vistos creando contrastes de color, pero por encima de todo, la demostración de que siempre busqué mi propio estilo y de que mi evolución ha sido pausada, muy trabajada y sobre todo, coherente. 

Rematamos estos collares con pequeñas anillas en oro viejo, que unen la parte de cerámica con los cordones. Y como siempre, damos la máxima importancia al color, que cobra aún más intensidad, gracias al efecto tan brillante que adquieren las piezas de este tamaño.

Esta es la primera parte de los nuevos collares con cordón:



















































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