11 de noviembre de 2013

ADAPTARSE A LOS TIEMPOS

Hoy os quiero mostrar algo que, aunque no ha sido diseñado en esta temporada, habla mucho de cómo es LAMARRIED o de cómo soy yo...
Creo que una de las cosas que más me caracterizan es que soy muy "facilona" a la hora de adaptarme a cualquier circunstancia. No suelo poner pegas a casi nada, sencillamente porque soy de disfrutar con todo lo que hago y no me gusta perder el tiempo. 
Soy igual de feliz comiendo una mariscada en un buen restaurante, que un bocata de mortadela en el campo. En un hotelazo o en una tienda de campaña. Yendo en avión o yendo en el metro. Tomando un tinto de verano en un bar de pueblo o un gin-tonic en el mejor local de la ciudad, etc. No tengo problema! Es más, me gusta la sencillez, en el más amplio sentido de la palabra y cada vez detesto más "la tontería" de algunas personas.
Evidentemente, a todos nos gusta vivir bien y poder permitirnos ciertos caprichos o comodidades, pero yo prefiero buscar la belleza de las cosas en otros elementos. Y si no se puede tener todo lo que uno desea, hay que aprender a disfrutar de todo lo que uno tiene. Perdemos mucho tiempo anhelando o esperando cosas que tal vez no lleguen nunca y la vida se nos va tontamente...
Una buena compañía, incluso a veces, la propia soledad, puede ser suficiente para que todo lo demás pase a un segundo plano o para que todo lo que nos rodea nos parezca el paisaje más especial del mundo.

Pues en el trabajo me ocurre algo parecido. Si el cliente me aporta buen rollo y me siento cómoda con él, "da igual el resto". Me voy a dar al 100%! Sencillamente porque me nace... 
No voy a negar que esto a veces es contraproducente, porque el ser humano funciona como funciona: cuanto más ofreces, más te exigen o te reclaman, y por eso me he llevado más de un chasco y más de dos. Pero "es igual"! Soy así y a estas alturas de mi vida no voy a cambiar... Porque no puedo y porque no me da la gana!
En general, he tenido bastante suerte en el trato con mis clientes y por eso me resulta tan fácil hacer ciertas concesiones que requieren un mínimo esfuerzo para mí y que a ellos les satisface enormemente, facilitando así el trabajo para ambos, incluso la vida... Y todos contentos!
No estamos aquí para pisotearnos los unos a los otros. Al menos, yo no!

La colección que os muestro hoy, surge de una charla con la dueña de una tienda. 
Las cosas le empezaron a ir mal, con esta puñetera crisis, y me propuso realizar una colección abaratando costes. 
Esto no es lo normal o al menos no lo era entonces (ahora oyes de todo!), pero llevábamos varios años trabajando juntas, con un buen rollo impresionante, y pensé, ¿por qué no?
Era algo nuevo para mí, con lo que yo también podría sacar beneficios si la cosa salía bien y con lo que no quedaba otra que desarrollar a tope la imaginación, cosa que me encanta! Y el tema salió muy bien!!

Realicé tres modelos de bolsos, muy sencillos, pero muy resultones.
Uno bastante grande, más funcional y con mucha capacidad. Otro mediano y más coqueto, que sirviera para el día y para la noche. Y por último, un modelo pequeño, de bandolera, pensado para llevar cruzado y para meter lo justo. Fueron un éxito rotundo!

La forma de abaratarlos consistió en utilizar una loneta de algodón muy fuerte que no requería forros ni entretelas, lo que permitía que la confección fuese más rápida y lo que se traducía en mucho menos gasto en material. Sustituir cremalleras por cordones anudados. Utilizar cintas de naylon, que son muy rápidas de trabajar. Y sencillez absoluta en el patronaje de los bolsos.

¿La forma de convertirlos en piezas originales? Hacer combinaciones de color muy llamativas y apetecibles. Utilizar fieltro para toda la decoración, material que gusta mucho y que es muy resultón y manejable. Y realizar composiciones decorativas muy simples pero muy visuales. 

Éste fue el resultado:




































Con este post, quiero que entendáis que cuando os digo que LAMARRIED da infinitas posibilidades, es real! Y también, que siempre estoy dispuesta a intentar satisfacer al cliente, adaptándome a sus circunstancias (aunque a veces sea inviable), y que siempre estoy abierta a nuevas propuestas. Y más, en estos tiempos de crisis, en los que las cosas están tan complicadas y en los que deberíamos echarnos un cable entre todos.

Tal vez mi postura no sea la más inteligente, pero a mí me mueve mucho más el corazón que la cabeza. Qué le vamos a hacer...

Cosas de la vida, pasado un tiempo, esta tienda se portó muy injustamente conmigo. Fue muy decepcionante, la verdad... Pero no me arrepiento lo más mínimo de haber dado tantas facilidades. Ni a ésta ni a otras tiendas; porque lo hice de verdad y sin esperar nada a cambio.
Simplemente pensé que sería bueno para todos y me lancé de cabeza.

Las malas experiencias me sirven de aprendizaje y ahora, sencillamente soy algo más cauta..., aunque tampoco mucho! (jajaja).

A vivir, que son dos días!!!


2 comentarios:

  1. Las decepciones del presente se convierten en éxitos del futuro. Ánimo y jamás cambies de filosofía. Ani

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    1. No, no! No pienso cambiar!!
      Gracias por el comentario! Besos

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