29 de marzo de 2013

DE AYER Y DE SIEMPRE...

Tengo una bolsa desde niña, que viaja conmigo a lo largo de esta travesía que es la vida...
La bolsa tiene tanta solera como su contenido.

Hay dos cosas dentro.
Dos tesoros para mí.
Uno, un montón de diminutos pañitos de batista de algodón, cada uno de ellos, con una labor realizada minuciosamente por mi madre cuando hacía el bachillerato.
Y otro, unos cuadernillos antiguos, de bordados, pertenecientes a mi maravillosa abuela, cuyas hojas están medio sueltas y amarillas del tiempo.
Han sobrevivido a varias mudanzas, a muchos acontecimientos y a algunos obstáculos en el camino.
Pero aquí están. Conmigo. Con un montón de recuerdos implícitos, que me inspiran y me empujan a seguir...


Inmersa la familia en una mala época, en la que lo mejor era mantener la mente ocupada para no venirse abajo, se me ocurrió involucrar a mi madre en nuevos proyectos, y qué mejor forma de hacerlo, que rescatar esos bordados de su juventud y de la de mi abuela, para aplicarlos a LAMARRIED.

Pensamos muchas formas de poder llevarlo a cabo, pero no era fácil, ya que los dibujos, aplicados a la bisutería, tampoco podían ser muy grandes. Pero después de hacer varias pruebas, decidimos que lo mejor era extraer motivos muy sencillos, de las grandes cenefas que aparecían en los cuadernos, y el resultado fue sorprendente y original.
Luego le dimos otra vuelta de tuerca, porque a mí no me convencía demasiado la idea de hacerlo sobre "panamá" (tejido típico en el que se borda el punto de cruz), y como yo había trabajado mucho con arpilleras de colores, y aún guardaba un cajón lleno de retales, decidimos probar. Mi madre lo agradeció, porque al ser un tejido mucho más abierto, no hacía trabajar tanto a la vista.

Todos los bordados son suyos.

Éste fue el resultado:










No sé si es de lo mejor o de lo peor que he hecho, pero sin duda, sí es de lo más especial...





No hay comentarios:

Publicar un comentario